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La Unión Europea

 

Una fuerza en potencia para los

cambios internacionales

 

 

 

La Unión Europea ha llegado a un punto de inflexión en su forma de relacionarse con el resto del mundo. Los cambios en el escenario político y económico mundial que han seguido a la guerra fría, junto con las extendidas críticas al despilfarro e ineficiencia en el uso de la ayuda, han forzado a la UE a mirar muy de cerca sus relaciones exteriores. En el comienzo del nuevo siglo se dibuja un mundo diferente, y la UE tiene que decidir qué papel va a jugar en él.

 

El presente documento trata sobre el potencial de la UE para ser una fuerza de cambio a escala internacional. Expone muchos de los retos mundiales a los que nos enfrentamos, e identifica los puntos fuertes que la UE podría utilizar para influir de manera positiva en ellos. Eurostep cree que la UE no ha actuado de acuerdo con su potencial, y es poco probable que lo haga bajo los planes de cambio propuestos. Eurostep propone, por tanto, su propio plan para convertir a la UE en una fuerza internacional a favor de un cambio que beneficie a todos, y que no se base sólo en sus propios intereses.

 

 

 

 

Septiembre 2000

 


 

La Unión Europea

Una fuerza en potencia para los

cambios internacionales

 

Resumen

 

La Unión Europea ha llegado a un punto de inflexión en su forma de relacionarse con el resto del mundo. Los cambios en el escenario político y económico mundial que han seguido a la guerra fría, junto con las extendidas críticas al despilfarro e ineficiencia en el uso de la ayuda, han forzado a la UE a mirar muy de cerca sus relaciones exteriores. En el comienzo del nuevo siglo se dibuja un mundo diferente, y la UE tiene que decidir qué papel va a jugar en él.

 

La Unión Europea tiene un importante potencial para ser una fuerza significativa de cambio en el mundo. Pero este potencial está aún por desarrollar, y las iniciativas en marcha para redefinir el papel de la UE en el desarrollo y en la erradicación de la pobreza están lejos de lo que realmente se requiere. A continuación Eurostep –red europea de la que Intermón Oxfam forma parte - presenta una agenda de cuatro puntos para la reforma política e institucional de la UE, de manera que pueda hacer realidad su potencial como actor de primera línea en la escena mundial para afrontar los retos del Siglo XXI.

 

 

1. Un planteamiento claro y transparente en su política y en su actuación exterior

 

Es preciso clarificar los objetivos de las políticas exteriores de la UE. Para ello, la UE debe generar:

 

q      Una visión comunitaria para la política exterior, que establezca los objetivos de la UE para las relaciones exteriores en el nuevo siglo. Debe incluir el compromiso inequívoco de que la erradicación de la pobreza sea el principal objetivo de la cooperación.

 

q      Un marco global para la política exterior de la UE, que sitúe la política de desarrollo al mismo nivel que la política comercial y la política exterior.

 

q      Una estrategia que aborde la contribución de la UE para conseguir los objetivos internacionales, que debe incluir un acuerdo sobre los papeles y responsabilidades de los gobiernos de los Estados Miembro, de la Comisión y del Parlamento.

 

 

2. Un planteamiento comunitario coordinado

 

La UE debe trabajar para utilizar su fuerza común hacia:

 

q      El diseño coordinado de sus políticas en las instituciones internacionales, de manera que la UE adopte un único y decidido enfoque del desarrollo en la elaboración de políticas. Los gobiernos de la UE deben coordinar sus actuaciones y trasmitir un mensaje común que promueva políticas a favor de los pobres en el FMI, el Banco Mundial, la OMC y las Naciones Unidas.

 

q      Coordinación comunitaria al nivel de programas, por medio de la cual la UE desarrolle una estrategia clara para la cooperación con los países en desarrollo, tanto en el ámbito político como en sus programas de ayuda para estos países.

 

 

3. Crear espacio para el desarrollo

 

Es fundamental que se mantenga y se refuerce, tanto en la Comisión como en otras instituciones, la capacidad de la UE para alcanzar sus objetivos en la cooperación para el desarrollo. Para ello, se requiere:

 

q      Coherencia política, lo que incluye una estrategia factible para promover la coherencia política dentro de la Comisión.

 

q      Una única Dirección para el desarrollo, que debe reforzarse, y ser la principal responsable de las relaciones exteriores de la UE con todos los países en desarrollo.

 

 

4. Promover el protagonismo de los países en desarrollo

 

La definición de la política de desarrollo de la Comisión, sitúa en el centro de su programa en este campo el protagonismo de los países en desarrollo y la actuación conjunta entre éstos y la UE. La UE debe promover esta línea de actuación mediante:

 

q      Planes nacionales contra la pobreza; apoyando a los gobiernos en la elaboración de sus estrategias para la reducción de la pobreza y sus planes de desarrollo nacional de manera que el protagonismo nacional se vea reforzado.

 

q      Dar mayor fuerza a la "voz" de los países en desarrollo en las instituciones internacionales; presionando para que se democraticen las instituciones multilaterales y para que aumenten su transparencia y mecanismos de control.

 

q      Crear un espacio adecuado para la sociedad civil; desarrollando estrategias para promover sociedades civiles fuertes y activas en los países receptores, y colaborando con los sectores de la sociedad civil, incluyendo las ONG y el sector privado, en todas las áreas de cooperación exterior para conseguir los objetivos de desarrollo.


 

Retos del siglo XXI a escala mundial

 

Entramos en el Siglo XXI teniendo que hacer frente a enormes retos a escala mundial. De continuar las tendencias actuales tendremos un mundo dividido por una desigualdad creciente, en el que las regiones más pobres empeorarán aún más. Nuestros hijos se encontrarán con un panorama de destrucción ambiental, creciente inseguridad y crimen internacional fuera de control. Amplios sectores de la humanidad se verán excluidos de la riqueza generada por una economía global.

 

La interdependencia de las relaciones internacionales hace necesario que los retos que afrontan los gobiernos y las gentes en distintas partes del mundo, deban ser vistos como retos para todos. La integración de la economía mundial supone la mayor oportunidad de desarrollo del siglo XXI. La globalización ofrece un potencial para promover la prosperidad y el entendimiento a escala mundial, pero hasta ahora sus beneficios han recaído de manera desproporcionada en los países ricos y en las poderosas compañías multinacionales, mientras que se ha dejado atrás a los países pobres y a las personas que viven en la pobreza. La globalización ha conducido a una desigualdad cre-ciente, a una mayor exclusión social y económica, y a un aumento de la brecha en el conocimiento. Estas dis-paridades aumentan la inestabilidad mundial.

 

Se necesitan reformas en un amplio espectro de políticas e instituciones. Y sobre todo es preciso regular los mercados internacionales de manera que el desarrollo humano y el bien público se sitúen por encima del interés de las corporaciones y las ventajas nacionales. La UE es una poderosa fuerza política y económica que podría asumir el liderazgo para influir en la dirección que toma la globalización, de manera que se tengan en cuenta los desafíos del siglo XXI. La propia UE ha sido pionera en demostrar al mundo que la integración regional puede promover una distribución de la prosperidad relativamente equitativa, así como la estabilidad regional. La integración regional es quizás la vía más poderosa por la que los países pueden mantener el poder de configurar y controlar las fuerzas de la globalización. Eurostep cree que la UE podría hacer más para promover y compartir los beneficios de su propia experiencia.

 

 

 

 

 

 

Actuación frente a potencial 

 

La UE podría ser una formidable fuerza de avance a escala mundial. Su presencia internacional y su influencia global la sitúan en una posición única. Sin embargo, la política y las actuaciones de la UE han estado dominadas por sus propios intereses y por objetivos a corto plazo, y han asegurado que Europa y otras regiones ricas hayan cosechado una parte desproporcionada de los beneficios económicos, financieros y políticos de la aldea global. La Comisión Europea y los Estados Miembro de la UE han reconocido en principio la imperiosa necesidad de afrontar la reducción y eliminación de la pobreza, como muestran sus compromisos con los objetivos de desarrollo acordados internacionalmente. Sin embargo, se promueve de forma continuada un marco político que de hecho refuerza la desigualdad, aumenta la pobreza y crea inestabilidad. El Tratado de Amsterdam contiene una serie de loables objetivos por los que la UE se compromete a promover los intereses de los países en desarrollo, pero hasta ahora no ha demostrado la voluntad política necesaria para alcanzar esos objetivos.

 

q      Los gobiernos de la UE y las instituciones internacionales

 

Algunos gobiernos de la UE constituyen una fuerza poderosa en el G8, la OMC, el FMI, el Banco Mundial y las Naciones Unidas. Los países del G8, junto con el resto de la UE, suman el 57% de los votos en la Junta del FMI. Los programas de estabilización y reforma de los mercados diseñados por el FMI y el Banco Mundial siguen persiguiendo en primer término fomentar el crecimiento, con pocas medidas políticas complementarias que faciliten una distribución más equitativa de la riqueza. Las poco entusiastas medidas para aliviar la carga de la deuda insostenible que ahoga a los países más pobres del mundo no están teniendo el impacto deseado. Eurostep considera que la UE, a través de los gobiernos de sus Estados Miembro, tiene una responsabilidad y un papel claro que jugar para urgir al FMI y al Banco Mundial a que en sus programas de reforma estructural den prioridad, de forma inmediata, a la reducción de la pobreza y al crecimiento equitativo. Una parte integrante de ello es la reforma de las estructuras de dirección de estas instituciones internacionales, de manera que haya una participación más equitativa de países de todos los rincones del mundo.

 

q      Política comercial

 

Europa es el mayor mercado de importación desde los países en desarrollo, y exporta a estos países más del doble que Estados Unidos, Japón y Canadá juntos[1]. A pesar de la continua y bien aireada defensa de la UE frente a los ataques de Estados Unidos contra su régimen de importación de plátanos, la política comercial comunitaria pone constantemente sus propios intereses por delante de los esfuerzos para promover el desarrollo sostenible. Diversos ejemplos ilustran este punto: la Política Agrícola Común[2], la Política Pesquera Común[3], las zancadillas a la desaparición del Acuerdo Multifibra[4], y el desmantelamiento de los acuerdos preferenciales de comercio no recíprocos con los países ACP a favor de acuerdos regionales de libre comercio con Europa[5]. Eurostep considera que la UE debe reformar urgentemente estas políticas y prácticas de manera que sirvan para conseguir los objetivos de cooperación al desarrollo.

 

q      Política Exterior

 

La Política exterior de la UE no afronta los retos globales para reducir la pobreza y la inseguridad. Pone excesivo énfasis en las amenazas que percibe cerca de las fronteras de una Europa convertida en fortaleza. Aunque ese énfasis es inevitable, se lleva a extremos desproporcionados, y a expensas de que la UE desarrolle una política exterior global[6]. El fracaso en dirigir la política exterior y de seguridad hacia las verdaderas raíces de los conflictos y a su prevención ha socavado otros objetivos. El resultado es una continua falta de coherencia entre objetivos políticos, humanitarios y de desarrollo. Al ser la Comisión responsable de los recursos y los instrumentos necesarios para aplicar la política exterior comunitaria, las prioridades de la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC) han sido un poderoso determinante de la dirección de la política exterior de la Comisión Europea.

 

q      Presupuesto de ayuda

 

La UE proporciona en su conjunto - sumando el programa multilateral gestionado por la Comisión y los programas bilaterales de los Estados Miembro - el 60% del total de la ayuda mundial. La Comunidad Europea, a través de la Comisión, es el segundo mayor donante multilateral, con un presupuesto anual de 6.800 millones de euros para ayuda. Es asimismo el mayor donante mundial de ayuda humanitaria. Sin embargo, la ayuda de la CE se ha sesgado cada vez más hacia las regiones y países de interés político o económico para los Estados Miembro, en lugar de ir dirigida a las zonas más pobres y menos desarrolladas del mundo. Este cambio en las prioridades del gasto se ve claramente reflejado por un dato: en 1987, los cuatro receptores  principales de ayuda de la UE eran Etiopía, India, Sudán y Senegal. En 1997, los principales receptores eran Marruecos, Egipto, los Balcanes y Túnez[7]. A pesar del compromiso del Tratado de prestar especial atención a los países más pobres del mundo, la parte de la ayuda destinada a los PMA (Países Menos Adelantados) ha caído desde el 75% de 1987 al 51% de 1997[8]. El gasto en ayuda humanitaria refleja unos patrones similares. En 1999, la ayuda humanitaria destinada a Kosovo y a paliar las consecuencias del anterior conflicto en la antigua Yugoslavia fue cuatro veces la destinada a África[9].

 

q      Calidad de la ayuda

 

El programa comunitario de ayuda multilateral es ampliamente criticado por su ineficacia. Un informe reciente de la Comisión recoge cerca de 2.000 proyectos redundantes, sin terminar o inactivos[10]. En 1998, la CE dejó sin gastar el 37% (980 millones de euros) del total de la ayuda asignada en el presupuesto de la UE para financiar acuerdos de cooperación regional[11]. Estos importantes retrasos son el resultado de una cultura burocrática excesivamente cautelosa dentro de la Comisión, que se ha desarrollado en gran medida como consecuencia de que los Estados Miembro se involucran en la toma de decisiones a todos los niveles y analizan minuciosamente las propuestas, a fin de proteger sus propios intereses individuales. Es también resultado de la falta de recursos humanos en la Comisión para administrar el programa. En los últimos diez años el programa de ayuda gestionado por la Comisión se ha multiplicado por tres, ya que los Estados Miembro han añadido regiones enteras nuevas, en concreto la cuenca mediterránea, el centro y el este de Europa, y países de la antigua Unión Soviética. Como consecuencia, el programa se ha extendido geográficamente cubriendo todas las regiones del mundo. Los niveles de personal, sin embargo, ni siquiera se han doblado. Todo ello ha tenido como resultado deficiencias, que se han puesto de manifiesto en evaluaciones recientes. ONG[12], expertos del mundo académico y medios de comunicación han identificado numerosos proyectos apoyados por la CE mal gestionados, inapropiados e incluso perjudiciales. Sin embargo, donde hay personal con experiencia y capacidad de innovación, la CE ha realizado algunos programas innovadores enfocados en la pobreza, pero estos casos se ven restringidos  por la carencia de tales capacidades. El perfil profesional del personal de la Comisión ha sido identificado como un punto débil del programa de ayuda. Las evaluaciones del CAD (Comité de Ayuda al Desarrollo de la OCDE) han identificado una especial falta de experiencia en las siguientes áreas: participación, género, salud, educación, medio ambiente y ciencias sociales.

 

q      Falta de coherencia en las prioridades políticas

 

La política exterior de la UE se ha ido desarrollando poco a poco a lo largo del tiempo, y por tanto es confusa, desordenada y carente de una adecuada coordinación. Los gobiernos de la UE crean políticas para abordar los nuevos problemas globales según los identifican, sin modificar las políticas ya existentes ni adaptar mecanismos para la puesta en marcha de las nuevas. En gran medida, los planteamientos para las diferentes regiones van ligados a políticas específicas que se derivan de los propios intereses de la UE en cada región. Como resultado, la UE no tiene una estrategia clara y coherente para erradicar la pobreza, ni una política exterior explícita que sirva de base sobre la que construir tal estrategia. Esto ha obstaculizado la capacidad de la UE para establecer un marco de política exterior coherente y coordinado que abarque toda su gama de instrumentos y recursos. Así, aunque se han incorporado objetivos de política de desarrollo en los cambios de Maastricht al Tratado, ha faltado la voluntad de avanzar en esa dirección, y en la práctica la capacidad de aplicarlos se ha visto erosionada.

 

 

Planes de reforma

 

La UE se ha embarcado en dos iniciativas diferentes: 1) mejorar la claridad y el enfoque de su política de desarrollo, y 2) mejorar los resultados de su ayuda. En marzo, la Comisión adoptó las directrices de la Política de Desarrollo de la CE, y se espera que los ministros de Desarrollo adopten en noviembre una declaración sobre la política de desarrollo de la UE. En abril, la Comisión anunció planes para reformar la gestión de su programa de ayuda exterior. Ambas iniciativas, que son bienvenidas, se describen a continuación. Abordan muchos de los problemas prácticos que obstaculizan la efectividad y eficacia del programa de ayuda. Sin embargo, carecen de una visión ambiciosa y explícita, y no reconocen las incoherencias de otros planteamientos políticos y comerciales existentes con los objetivos encaminados a conseguir un desarrollo sostenible y erradicar la pobreza. Los gobiernos de los Estados Miembro, la Comisión y el Parlamento tienen que tomar difíciles decisiones políticas si quieren que la UE juegue su papel como una fuerza mundial de progreso.

 

 

Comunicación de la Comisión sobre la Política de Desarrollo de la CE

 

Crítica

 

Enfoque integrado:

El enfoque integrado adoptado en la Comunicación de la Comisión sobre Política de Desarrollo es bienvenido. Al igual que la forma en que identifica los contextos políticos favorables y desfavorables para reducir la pobreza. Sin embargo, no identifica adecuadamente las verdaderas causas de la desigualdad social y económica a escala mundial, o la forma en que la política existente -multilateral, europea, regional o nacional- contribuye a aumentar la pobreza y el abuso generalizado de los derechos básicos de las personas. Como resultado, falla a la hora de perfilar unas conclusiones claras, o relacionar los problemas identificados con las actuaciones y los cambios políticos necesarios para abordarlos.

 

Promover una apropiación real:

Para tener cualquier posibilidad real de éxito, es esencial promover la apropiación por parte de los países en desarrollo de su propio proceso de desarrollo. Por lo tanto, damos la bienvenida al creciente énfasis que ponen en esta cuestión todos los donantes. Sin embargo, para conseguir una apropiación real no basta con que los países en desarrollo definan sus propios programas nacionales y tengan un papel central en la coordinación de las aportaciones de los donantes. También se requiere que tengan un creciente protagonismo en la configuración del contexto en el que el propio país existe, y por tanto una mayor voz en las decisiones que se toman en instituciones internacionales como el Banco Mundial y el FMI.

 

Coherencia de políticas:

También es bienvenida la atención que se presta a una mayor coherencia de políticas, aunque llega con retraso. La Declaración reitera el compromiso del Tratado de Amsterdam de tener en cuenta el impacto de las políticas que afectarán, de forma positiva o negativa, a los países en desarrollo. Sin embargo, esto se ve socavado por la advertencia de que es posible que la UE "tome la decisión de seguir adelante con una política a pesar de su impacto potencialmente negativo, indirecto y no intencionado sobre los países en desarrollo". No hay puntos claros de referencia para evaluar si una prioridad política o comercial pasa por encima de consideraciones de desarrollo, cuando existe un conflicto de intereses reconocido. Bajo estas circunstancias, es casi inevitable que dominen las prioridades políticas y comerciales que se deriven de los propios intereses de la UE.

 

Reducción/erradicación de la pobreza:

Aunque no está claro si la reducción o erradicación de la pobreza es el objetivo central de la Comunicación sobre Política de Desarrollo de la CE, es un compromiso que acogemos favorablemente. Sin embargo, el compromiso con un enfoque hacia la pobreza se ve socavado por una serie de "cláusulas de escape" que ponen en cuestión el compromiso político con este objetivo. En la Declaración, la Comisión indica que "mejorar el enfoque en primer lugar hacia la pobreza está claramente limitado por el establecimiento de las prioridades políticas y las consecuencias para la distribución de los recursos económicos a las regiones". Esto ilustra una continua persecución de objetivos políticos que no son coherentes, e indica un compromiso ambivalente para abordar la pobreza.

 

Enfoque sectorial del presupuesto de ayuda:

También es bien recibido el énfasis que se pone en el apoyo presupuestario y la programación sectorial; como lo es el enfoque hacia el apoyo a sectores sociales tales como salud, educación y programas que tengan en cuenta la cuestión de género. No obstante, en la actualidad el Departamento de Desarrollo Social y Humano de la DG de Desarrollo sólo tiene 15 asesores. El Parlamento Europeo, en un paso que valoramos, está presionando para que se aumente el gasto en sectores sociales. Sin embargo, será difícil promover una programación centrada en la pobreza si no se dispone de la capacidad necesaria para hacerlo.

 

Estrategia:

Aunque la Declaración incluye muchas propuestas valiosas, carece de la necesaria estrategia para llevarlas a la práctica. Los ministros de Desarrollo de la UE han pedido a la Comisión que diseñe un plan de acción para hacer operativa la Declaración Política; pero un plan de acción es sólo uno de los elementos de una estrategia global. Antes de definirlo, se debe establecer el contexto del marco político general, en el que los objetivos y la visión queden claros y explícitos. Se deben definir papeles y responsabilidades, sólo entonces se podrá diseñar un plan de acción en el que se incluyan objetivos y plazos.

 

 

Propuesta de reforma de la ayuda exterior de la CE

 

Crítica

 

Reforma para conseguir ¿qué? :

Muchos de los cambios propuestos podrían conducir a un sistema más eficiente y menos burocrático para la entrega de la ayuda. Pero es muy probable que las reformas no consigan que el programa de ayuda exterior de la UE se centre más en la pobreza, por la falta de una estrategia diseñada sobre la base de un marco de política exterior claro y coherente. Muchos de los problemas actuales se producen porque los Estados Miembro defienden continuamente sus propios intereses. Aunque esto es quizás comprensible dentro de las estructuras de la UE, conduce a una casi absoluta dominación de los propios intereses internos, dejando poco espacio para políticas basadas en otras motivaciones.

 

Sin referencias a la pobreza:

La propuesta de reforma ni siquiera menciona la palabra pobreza, y mucho menos el hecho de que es uno de los mayores desafíos a los que se enfrenta el mundo. Sin embargo, dice que "En las relaciones exteriores el objetivo político clave es asegurar una Europa estable y ampliada con mayor voz en el mundo". Esto da una indicación de la confusión de los objetivos políticos de la UE, y demuestra cómo las prioridades se sitúan en salvaguardar una Europa convertida en una fortaleza, y no en afrontar las preocupaciones a escala mundial.

 

Mayor coherencia entre los Comisarios responsables de la política exterior:

La reforma reconoce la necesidad de establecer mecanismos que mejoren la coherencia de planteamientos y programación entre los cuatro Comisarios y Departamentos con responsabilidades en política exterior. Propone reforzar el papel y la responsabilidad de los Comisarios, ayudados por un Grupo de Apoyo intersectorial, para controlar la coherencia y consistencia entre políticas. Sin embargo, plantear la coherencia como una "lista de control" no garantizará que el desarrollo deje de ocupar el asiento de atrás con relación a las prioridades políticas dictadas por los gobiernos de la UE bajo la PESC, o cuando se trate de salvaguardar la política comercial altamente proteccionista de la UE.

 

Se mantiene la ilógica "estructura híbrida":

Se mantiene la "estructura híbrida", que divide el trabajo entre servicios geográficos y temáticos. Esto significa que, por ejemplo, el Comisario Nielson es en teoría responsable de los esfuerzos de desarrollo en América Central, pero la responsabilidad de las relaciones de la CE con América Central sigue en manos del Comisario Patten. De igual modo, los funcionarios responsables de la política comercial de la CE con los países en desarrollo permanecen en la DG de Comercio, en lugar de ser transferidos a la DG de Desarrollo. Esta estructura erosiona la capacidad y la influencia global de la DG de Desarrollo en materias que afectan al desarrollo. El plan de reforma va a transferir de hecho más funciones desde la DG de Desarrollo. Por ejemplo, el Departamento de Desarrollo Social y Humano verá reducido casi a la mitad su número actual de asesores, ya que se va a transferir personal a la nueva Oficina de Ayuda de la UE. La capacidad de la DG de Desarrollo se va a debilitar tanto que algunos predicen que habrá desaparecido antes incluso de que acabe el actual mandato de esta Comisión. Esto llevaría inevitablemente a la desaparición de un Comisario de Desarrollo con responsabilidades separadas de las de los que están a cargo de las líneas políticas y comerciales. Si esto ocurre, no habría una capacidad institucional diferenciada dentro de la Comisión para formular políticas de desarrollo o estrategias para un programa orientado al desarrollo. ¿Dónde dejará esto al desarrollo? Sería inapropiado que las funciones de la DG de Desarrollo se transfirieran a la propuesta Oficina de Ayuda de la UE, porque el énfasis en ésta última es el de un servicio técnico. Transferir la política de Desarrollo a Relaciones Exteriores conduciría casi con toda certeza a que la cooperación al desarrollo se convierta en un instrumento de las prioridades políticas exteriores. Sin una DG de Desarrollo, la consiguiente ausencia de un enfoque específico sobre políticas de desarrollo se vería agravada por la muy probable desaparición del Comité de Desarrollo del Parlamento Europeo y del Consejo de Desarrollo como entidades propias.

 

Perfil profesional del personal:

En las propuestas de reforma no se hace ninguna referencia al tipo de personal que se requiere, a pesar de ser éste un aspecto crucial para que puedan tener éxito. Los planes de reforma para descentralizar hacia las delegaciones de la UE la toma de decisiones y la administración reforzarán la operatividad y la flexibilidad, pero sólo resultarán beneficiosos si se refuerza la capacidad de las delegaciones dotándolas del personal adecuado. De lo contrario, la mera reorganización no será suficiente para resolver los problemas existentes. Las delegaciones no se deben dotar con más burócratas, sino con personal con la adecuada formación y con experiencia para ejecutar la política de desarrollo de la UE.

 

Ayuda sobre la base de proyectos:

Las reformas sugeridas muestran una seria intención de establecer una forma de acercamiento entre el personal involucrado respectivamente en la programación y en la ejecución. El 80% de los programas de ayuda exterior de la CE serán gestionados por la propuesta Oficina de Ayuda de la UE, acabando con el sistema actual en el que las Direcciones de la Comisión identifican los proyectos, pero son ejecutados por el Servicio de Relaciones Exteriores. La creación de una Oficina de Ayuda de la UE tiene el potencial de construir un medio más efectivo para la ejecución de la ayuda comunitaria. Sin embargo, su posibilidad de hacerlo no depende sólo de la capacidad y experiencia dentro de la oficina, sino también de la claridad de objetivos y propósito de la ayuda. La visión política debe permanecer en Bruselas para asegurar la coherencia y la consistencia de la política de desarrollo en conjunto. La propuesta de reintegrar el ciclo del proyecto debe hacer posible que los programas y proyectos de ayuda sean más eficientes que bajo la actual estructura. Pero al contrario de lo que dice la Comunicación sobre Política de Desarrollo, las propuestas de reforma ponen excesivo énfasis en un enfoque basado en proyectos. Hoy en día, las limitaciones de este enfoque son ampliamente reconocidas. Se ha producido un giro desde los proyectos a los programas, y se pone un creciente énfasis en el diálogo político, la inversión en programas sectoriales, y la colaboración estratégica entre donantes, países receptores y sociedad civil. Tales programas no sólo imponen demandas poco realistas en términos de capacidad local y coordinación entre donantes, sino que además los proyectos individuales - incluso los buenos proyectos - generarán beneficios limitados si el contexto de política sectorial es malo.

 

Relaciones con las ONG y las organizaciones de la sociedad civil:

Bajo las reformas, la gestión de la financiación de las actividades de las ONG y la sociedad civil se situará en la Oficina de Ayuda de la UE. Esta ubicación de las relaciones con las ONG instrumentaliza su papel, ignora el papel de ONG y sociedad civil como participantes igualitarios e independientes en el desarrollo, y les deniega el papel que tienen que jugar en el diálogo político.

 

 

Transformar la UE en una fuerza de cambio a escala internacional

 

La Unión Europea tiene un importante potencial para ser una fuerza significativa de cambio en el mundo. Pero este potencial está aún por desarrollar, y las iniciativas en marcha para redefinir su papel en el desarrollo y la erradicación de la pobreza están lejos de lo que realmente se requiere. A continuación, Eurostep presenta una agenda de cuatro puntos para la reforma política e institucional de la UE, de manera que pueda hacer realidad su potencial y ser un actor de primera línea en la escena mundial para hacer frente a los retos del Siglo XXI.

 

1. Un planteamiento claro y transparente en su política y en su

actuación exterior

 

Es preciso clarificar los objetivos de las políticas exteriores de la UE, especificar el papel de los diferentes programas y políticas exteriores, y definir las relaciones entre las diferentes políticas exteriores. La UE debe generar:

 

q      Una visión comunitaria para la política exterior

 

La UE debe adoptar una Declaración que exprese una visión global y clara. Bajo la forma de un acuerdo interinstitucional entre el Consejo Europeo, la Comisión y el Parlamento Europeo, establecería los objetivos de la UE en sus relaciones exteriores de cara al Siglo XXI. La Declaración debe incluir los objetivos y fundamentos específicos de sus actuaciones en las políticas de desarrollo, económica, comercial y de inversiones, y de exteriores. Se debe explicar explícitamente la motivación y orientación de las actuaciones exteriores, así como las políticas específicas sobre las que se basan. La erradicación de la pobreza debe ser un objetivo central de esta Declaración, que debería presentarse durante la presidencia de Suecia. El primer paso, sin embargo, sería que los jefes de Estado de la UE adoptaran una firme Declaración sobre Política de Desarrollo bajo la presidencia francesa. Así se pondría el énfasis en la primacía de los objetivos de desarrollo de la UE en sus acuerdos de cooperación y en sus actuaciones con los países en desarrollo. Debe incluir el compromiso inequívoco de que el principal objetivo de esa cooperación sea la erradicación de la pobreza.

 

q      Un marco global para la política exterior de la UE

 

Un marco que sitúe la política de desarrollo al mismo nivel que la política comercial y la política exterior. También debe adoptarse durante la presidencia de Suecia. Este marco político debe:

 

(a)   Definir como los objetivos centrales de las políticas exteriores de la UE la defensa de los derechos humanos y las leyes humanitarias en todo el mundo, reforzando el papel de Naciones Unidas como el organismo más significativo para ayudar en la prevención de conflictos y promover el respeto de los derechos básicos en todo el mundo.

 

(b)  Promover tanto a escala comunitaria como internacional una política comercial - y de los temas relacionados con el comercio - que favorezca la reducción de la pobreza.

 

(c)   Apoyar los movimientos para desarrollar directrices para las actividades económicas acordadas multilateralmente, como condición previa para una mayor liberalización.

 

(d)   Cancelar por parte de los gobiernos de la UE el 100% de la deuda donde aún no se haya hecho.

 

(e)  Promover la separación de los Planes Estratégicos para la Reducción de la Pobreza (PRSP) del Punto de Decisión de los PPME (Países Pobres Muy Endeudados) de manera a favorecer una participación total y constructiva de la sociedad civil en la elaboración de las políticas.

 

q      Una estrategia que aborde la contribución de la UE para conseguir los objetivos internacionales de desarrollo

 

Durante la presidencia sueca se debe adoptar una estrategia clara sobre la contribución específica que la UE va a hacer para conseguir los objetivos internacionales de desarrollo, sobre la base de los compromisos efectuados en las sucesivas conferencias de NU. Se deben identificar los papeles y responsabilidades de los gobiernos de la UE, de la Comisión y del Parlamento; y diseñar un plan de acción que incluya objetivos y plazos. Los objetivos y fundamentos de los presupuestos destinados a la ayuda deben estar basados en la pobreza y en las necesidades. La UE debe:

 

(a)   Acordar un plan de gasto nacional y multilateral para avanzar hacia el objetivo de alcanzar un nivel de ayuda del 0,7% del PNB para el año 2006.

 

(b)  Trabajar para conseguir que en el año 2006 el 70% de la ayuda oficial al desarrollo de la UE esté centrado en la pobreza.

 

(c)   Aumentar el porcentaje de la ayuda de la CE destinada a educación básica y salud primaria.

 

(d)  Acordar que la respuesta a las crisis humanitarias se realice sobre la base de las necesidades, y no según los intereses estratégicos o la cobertura en los medios de comunicación.

 

2. Un planteamiento comunitario coordinado

 

La fuerza de la UE reside en la suma de sus partes, pero sólo si éstas trabajan juntas y en la misma dirección. En su conjunto, la UE es el principal actor mundial tanto económica como políticamente. Este poder no sólo ofrece oportunidades, sino que también confiere la responsabilidad de que sea utilizado en beneficio de toda la humanidad. Para ello, la UE debe trabajar para utilizar su fuerza común hacia:

 

q      Definición de políticas en las instituciones internacionales

 

La UE debe caminar hacia un planteamiento común sobre el desarrollo, sólido y decidido, en el ámbito de la definición de políticas. Los gobiernos de la UE deben coordinar sus actuaciones y transmitir un mensaje común que promueva políticas a favor de los pobres en el FMI, el Banco Mundial y las Naciones Unidas; y equilibrar la dominación de EE.UU. a la hora de definir políticas en las instituciones internacionales. La UE debe utilizar su influencia hablando con una sola voz en la OMC para impulsar políticas internacionales comerciales - y no comerciales - que promuevan la reducción de la pobreza.

 

q      Coordinación comunitaria de programas

 

La UE debe desarrollar una estrategia clara en torno a su cooperación con los países en desarrollo, tanto en el ámbito político como en sus programas de ayuda para estos países. Esto se debe basar en la definición por mutuo acuerdo de convenios de cooperación entre la UE y los respectivos países. En este contexto, los gobiernos de la UE y la CE deben centrar las respectivas actividades de sus programas de ayuda en sus ventajas comparativas particulares en un determinado campo o país receptor. Esto tendría un impacto mucho mayor que la suma de las partes y resultaría más eficaz para los gobiernos receptores.

 

3. Crear espacio para el desarrollo

 

Para superar el predominio de los propios intereses en la definición comunitaria de políticas de desarrollo internacional, es fundamental que se mantenga y se refuerce, tanto en la Comisión como en otras instituciones, la capacidad de buscar estrategias para conseguir los objetivos de la UE en cooperación al desarrollo. Es más, las declaraciones sobre la importancia de las políticas de desarrollo y su igualdad con otros objetivos exteriores, se deben apoyar con estructuras políticas, de gestión y administrativas apropiadas dentro de las instituciones de la UE. Por tanto, debe haber:

 

q      Una mirada a la coherencia política

 

Bajo la presidencia francesa -o a más tardar la de Suecia- se debe desarrollar una estrategia clara y practicable para promover la coherencia política dentro de la Comisión. Esto debe incluir un compromiso para reforzar la obligación legal de coherencia política del Tratado de Amsterdam. Como forma de cumplir esta obligación, se deben establecer puntos de referencia claros que sirvan para evaluar si una prioridad comercial o política deja a un lado consideraciones de desarrollo cuando se da un conflicto reconocido de intereses. Ambas iniciativas deben ir acompañadas de un procedimiento formal y riguroso dentro de la Comisión, que requeriría que cuando se formulen nuevas políticas y actuaciones se evalúe su impacto sobre la coherencia; y que se elabore un informe público anual. Para asegurar que esto se lleva a la práctica, se necesitaría dotar de medios específicos a la DG de Desarrollo, con la responsabilidad de controlar la coherencia política.

 

q      Una única Dirección para desarrollo

 

Se debe reforzar la Dirección de Desarrollo y hacerla principal responsable de las relaciones de la UE con todos los países en desarrollo. La Dirección debe tener la responsabilidad de formular y aplicar toda la política de desarrollo, así como los aspectos relacionados de la política comercial y de la política exterior. A la hora de formular y aplicar políticas, debe tener el mismo peso que las Direcciones de Comercio y de Relaciones Exteriores. Los gobiernos de la UE y el Parlamento Europeo deben permitir que la Comisión tenga en Bruselas y en las Delegaciones los niveles necesarios de personal para poner en marcha de forma eficaz y efectiva el programa de ayuda externa de la UE. Para evaluar los niveles de personal que se requieren, se debe utilizar el enfoque de Presupuesto Basado en Actividades propuesto por la Comisión, sobre la base de una estrategia global tal y como se ha descrito con anterioridad. Se debe contratar personal con la formación adecuada para poner en marcha un programa centrado en la pobreza. Debe haber más personal en la CE con formación y experiencia en desarrollo participativo, planteamientos del desarrollo sensibles a la cuestión de género, salud, educación y ciencias sociales. Las Delegaciones deben estar equipadas con formación y capacidad para coordinar de manera efectiva con los gobiernos nacionales, la sociedad civil y otros donantes. La UE también debe poner más energía en aprender de la experiencia sobre desarrollo de unos y otros, y compartir las mejores prácticas.   

                                                                                                         

4. Promover el protagonismo de los países en desarrollo

 

La comunicación de la Comisión sobre política de desarrollo sitúa en el centro de su programa en este campo el protagonismo de los países en desarrollo y la actuación conjunta entre éstos y la UE. La UE debe abordar en qué forma promover mejor estos conceptos, de manera que no abarquen sólo el programa de ayuda de la UE con estos países, sino también el papel general que juegan en la comunidad internacional y sus instituciones.

 

q      Planes nacionales contra la pobreza

 

La ayuda tiene su mayor impacto cuando los planes nacionales para reducir la pobreza son definidos por los gobiernos nacionales y la sociedad a la que representan. La UE ha apoyado la apropiación por parte del gobierno de la planificación nacional. La UE debe proporcionar un sólido apoyo a los gobiernos en la elaboración de sus estrategias para la reducción de la pobreza y sus planes de desarrollo nacional de manera que la apropiación nacional se vea reforzada. La UE debe asegurar que el FMI y el Banco Mundial llevan a cabo análisis previos adecuados de las reformas propuestas en cuanto a su impacto positivo o negativo sobre los pobres. También debe producirse un cambio por parte de la UE hacia planteamientos sectoriales, apoyando los presupuestos sectoriales nacionales en los países receptores, lo que les permitiría desarrollar estrategias sectoriales amplias con una ayuda mejor coordinada. La estrategia debe identificar las formas en que los donantes de la UE se podrían coordinar con los gobiernos nacionales receptores, el Banco Mundial, el FMI, las organizaciones de NU, y otros donantes, así como con el sector privado y las organizaciones de la sociedad civil, incluyendo las ONG.

 

q      Dar mayor fuerza a la "voz" de los países en desarrollo en las instituciones internacionales

 

La UE debe trabajar en colaboración con los países en desarrollo para reformar las instituciones y las políticas internacionales que obstaculizan los esfuerzos para avanzar hacia un desarrollo sostenible y reducir la pobreza. Para ello, debe presionar por la democratización de las instituciones multilaterales y por un mayor control y transparencia en ellas. En la actualidad, África subsahariana suma tan sólo el 2% de los votos en la Junta del FMI. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas es especialmente antidemocrático. La UE debe presionar por la reforma del Consejo para que se refuerce la participación de África, América Latina y Asia. La UE debe proporcionar una asistencia económica y técnica sustancial para asegurar que los países en desarrollo pueden participar de un modo más equitativo en las actividades del día a día de la OMC, en los órganos que establecen estándares y en las futuras negociaciones comerciales multilaterales.

 

q      Crear un espacio adecuado para la sociedad civil

 

La UE debe  desarrollar estrategias para promover sociedades civiles fuertes y activas en los países receptores, y colaborar con los sectores de la sociedad civil, incluyendo las ONG y el sector privado, en todas las áreas de cooperación exterior para conseguir los objetivos de desarrollo. Las organizaciones de la sociedad civil deben ser consideradas por la UE como socios esenciales e independientes, que juegan un papel significativo en el proceso de desarrollo. La UE debe promover un mayor diálogo político con la sociedad civil, y una mayor colaboración al nivel de programas. 

 



[1] Eurostat, en la Comunicación  “Política de Desarrollo de la Comunidad Europea” de la Comisión al Consejo y el Parlamento Europeo. 26 de abril de 2000.

[2] P.p. 13-16 “La OMC: Cargas mal repartidas”. Documento de posición de Oxfam. Noviembre, 1999.

[3] “The Fight for Fish:Towards Fair Fisheries Agreements”. Eurostep. Mayo, 1996.

[4] P.p. 11-13 “La OMC: Cargas mal repartidas”. Documento de posición de Oxfam. Noviembre, 1999.

[5] The New ACP-EU Agreement: An assessment and recommendations for implementation. Eurostep. Mayo, 2000.

[6] “A Global Foreign Policy for Europe”. Eurostep. Mayo 1996.

[7] Inquiry on the Future of the EC Development Budget, Memorandum submitted by the Department for International Development to the Select Committee on International Development. Octubre, 1998.

[8] Inquiry on the Future of the EC Development Budget, Memorandum submitted by the Department for International Development to the Select Committee on International Development. Octubre, 1998.

 

[9] “An end to forgotten emergencies?”  Oxfam Gran Bretaña. Marzo, 2000.

[10] Stephen Castle. The Independent. 29 de julio de 2000.

[11] EC Chapter, Reality of Aid 2000.

[12] Ver “A Profile of European Aid: Natural Forest Management and Conservation Project, Uganda”, Oxfam Gran Bretaña. Abril, 1996; y “A Profile of European Aid II, Northern Corridor Transport, Kenya”, Oxfam Gran Bretaña/Kituo Cha Sheria. Septiembre, 1996.

[13] “The European Community´s Development Policy” Communication from the Commission to the Council and the European Parliament. 26 de abril de 2000.

[14] Communication to the Commission on the Reform of the Management of External Assistance. 16 de mayo de 2000. Descrita en “Assessing Trends in EC Development Policy: An Independent Review of the European Commission´s External Aid Reform Process” for the Department of International Development. Mayo, 2000.

 

 

Referencias:

 

¨     The Effectiveness of EC Development Assistance: Memorandum to Inquiry, BOND (UK Platform EC NGO Network), Junio, 2000.

¨     The Effectiveness of EC Development Assistance: Memorandum to the Houuse of Commons Select Committee for International Development, Simon Stocker, Director Eurostep. Junio, 2000.

¨     The Effectiveness of EC Development Assistance: Submission to the International Development Select Committee, Glenys Kinnock MEP. Junio, 2000.

¨     Globalisation: Submission to the Government s White Paper on Globalisation, Oxfam GB. Mayo 2000.

¨     EU Global Player: The North-South Policy of the European Union, Mirjam van Reisen, International Books / Eurostep 1999.

 

 

Eurostep es una coalición de ONG de Desarrollo europeas que trabaja para asegurar que las políticas y actuaciones de la Unión Europea y los gobiernos europeos nacionales promueven un desarrollo sostenible centrado en las personas en todo el mundo. Eurostep ha elaborado este documento como una contribución a la revisión en marcha de la ayuda para el desarrollo de la Comunidad Europea y la integración de la coherencia en las políticas de la UE. Las perspectivas establecidas en este documento se basan en la experiencia sobre desarrollo de las organizaciones miembro de Eurostep a través de su participación en programas de desarrollo en África, Asia y América Latina. Se desarrolla sobre la base de posiciones y propuestas que ya han sido presentadas con anterioridad y en documentos publicados por Eurostep. Este documento ha sido elaborado por Oxfam Gran Bretaña.

 

Forman parte de Eurostep:

ActionAid, Reino Unido; ActionAid Irlanda; CONCERN Worlwide, Irlanda; Deutsche Welthungerhilfe, Alemania; Forum Syd, Suecia; Frères des hommes, Francia; Helinas, Grecia; Hivos, Holanda; Ibis, Dinamarca; Intermón Oxfam, España; Kepa, Finlandia; Mani Tese, Italia; Mellemfolkeligt Samvirke, Dinamarca; Movimondo, Italia; NCOS, Bélgica; Norwegian People´s Aid, Noruega; Novib, Holanda; Oikos, Portugal; Oxfam Gran Bretaña; Swiss Coalition of Development Organizations, Suiza; Terre des hommes, Francia, Terre des Hommes, Alemania.

The European Union - A Potential Global Force for Change (September 2000)

L'Union européenne - Une force mondiale potentielle de changement (septembre 2000)


Updated on 7 December 2000
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